Crítica Southland Tales

10/05/2008

Donnie Darko (2001) es ya un film de culto entre los seguidores del fantástico, significando para Richard Nelly una excelente carta de presentación. Ha necesitado cinco años para presentarnos su segundo trabajo. Se esperaba con ansias y se esperaba mucho, pero en nuestro país nunca ha llegado a estrenarse. Ahora, dos años después de su estreno, Sitges 2008 en su sección retrospectiva de ciencia ficción, nos brinda la oportunidad de saciar la larga espera.

Un director de cine amnésico, una actriz porno y un policía que busca a su hermano gemelo se verán envueltos en una historia apocalíptica, donde Texas ha sufrido un ataque nuclear, provocando la tercera guerra mundial, y la solución a la crisis petrolífera parece pasar por un artilugio que altera la realidad.

Con sus dos horas y medias, el segundo film de Kelly intenta abarcar conceptos sociales y políticos, pero se pierde en un guión enrevesado incapaz de entrelazar los conceptos; y en una marabunta de imágenes y situaciones que, por efecto acumulativo, terminan mareando. Tampoco ayudan sus actores protagonistas, en especial un  Dwayne Jonson que si bien nunca ha sido un buen actor, en esta ocasión parece campar a sus anchas en una actuación entre insufrible y patética (especialmente cuando intenta ser gracioso).

La mezcla de géneros (ciencia ficción con pulso de película de acción y vestida de comedia) y el tono grandilocuente recuerdan las locuras fallidas de Terry Guillian. Por que eso es  Southland Tales, una película muy, muy ambiciosa pero fallida, cargante y larga; pero que sin duda terminara convirtiéndose en otro “clásico” imprescindible de el nuevo milenio.

Un paso en falso para Richard Kelly, que ha querido abarcar demasiado (y eso que Donnie Darko era tan ambiciosa y compleja como esta a nivel narrativo) pero casi obligado de ver para todos aquellos que  caímos rendidos con su primer film. Vuelve pronto  Richard, vuelve a sorprendernos por que puedes, pero serénate un poco.

Nota: 5