White Noise: La Luz

1/09/2008

Dentro de la hipócrita y falsa democracia en la que actualmente estamos asumidos socialmente, una de las cosas más equitativas y poco exclusivas es el mercado de DVD, casi al alcance de todos, con el consecuente peligro de encontrar de todo y para todos.
Este pequeño prologo de la crítica que ahora os detallo, es para aclarar de una manera u otra que en la viña del señor tiene que haber de todo.

White noise: La Luz, es una apología de nombres técnicos relacionados con lo sobrenatural. La luz, el aura y otra jerga que todos dominan o al menos nadie se extraña al escuchar.
Esta segunda parte de una cinta estrenada en el 2005 que rezaba "White noise" y que nos presentaba a Michael keaton rescatado del olvido; nada tiene que ver con la primogénita.
Bien podría haberse titulado "La luz al final de túnel" como cualquiera otra banalidad.
Hubiera sido un a deferencia amable al director de la primera, Geoffrey Sax, rescatarlo de su siguiente película "Operación Stormbreaker", para intentar hacer algo decente con "White Noise: La luz", por que todo va haciendo aguas desde el primer minuto de metraje.

No se si Patrick Lussier, director de esta secuela, famosete por haber hecho casi de todo en el mundillo, guionista, editor, productor, etc...; tiene mucha culpa, pero es que tampoco creo que la distribuidora tuviera muchas esperanzas al otorgar la dirección de esta película al director de "Drácula 2000".
Aun con todo este panorama uno intenta ser imparcial y disfrutar del "cine en casa" y nunca mejor dicho, ya que esta secuela se estrenó en plena modorra de agosto del 2007.

Los primeros minutos son algo confusos, vemos una posible familia feliz, el padre, la madre y un niño jugando en el jardín; si nos fijamos bien, el niño y la madre ya de por si dan bastante mal rollete.

Diferenciamos a Nathan Fillion, que nos suena por "Serenity" y nos ponemos a temblar, ya se que era casi imposible recuperar a Michael Keaton, pero, y otro prota con algo más de peso hubiera sido fácil.

La película en conjunto ni asusta ni nada por el estilo, es un empacho de fantasmas más cercanos a la autoparodia que verdaderos espectros de los que te atemorizan en las pesadillas.


Los secundarios, por llamarlos de alguna manera son de risa, y vemos hasta la saciedad como a resumidas cuentas en todo la película solo hay dos o tres escenarios.
El restaurante donde empieza todo, el hospital, el parque que hay delante del trabajo del protagonista y ya puedes para de contar, la imaginativa o el bolsillo de la gente que hay detrás de "White Noise: La luz" no daba para más.

Si miramos con lupa, y dejamos a un lado la primera capa tediosa de la película, nos encontramos con una historia que tiene cierta atracción, y es cuando todavía más nos tiramos del pelo y rasgamos las vestiduras por no haber puesto a un equipo más profesional al frente de todo el proyecto.

El desenlace de la acción no deja de ser algo patillero y todo se ve cutre y artificial, incluso la escena final, ilógica, sin venir a cuento y que es aprovechada de otra parte de la película.
Lo dicho, todo muy cutre.
Recomendado para aquellos amantes del terror que se lo comen todo.
Nota Final: 4

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